Presentación

UN TRAYECTO DE LO ANÁLOGO A LO DIGITAL

Mi lazo con la fotografía se remonta a la infancia en mi hogar. Mi padre comienza a influir en mi vocación sin siquiera enterarme que así fuese. A los 8 años compartíamos sus primeras ampliaciones en un cuarto oscuro hecho en el baño pequeño de nuestra casa, también pequeña. Las salidas los días domingos a tomar fotografías, a recorrer el centro de Santiago, ahora lo veo claramente , él me enseño a mirar lo que nadie miraba, a tener una mirada distinta…y es así como no te vas dando cuenta, como eso que te gusta tanto, te abraza con pasión hasta despertar la verdadera vocación.

Continue tomando fotografías en la época escolar, me iba al colegio con mi maquina réflex  y un rollo medio vencido que me pasaba mi papá, luego llegaba a revelar y ampliar. Tenia  14 años y  ya dominaba la técnica de revelar películas, ampliar en blanco y negro, utilizar un fotómetro, sabía las características de las películas y como preparar revelador y fijador, ayudandome con balanzas para poder calcular la cantidad exacta de cada químico. Para el año 73 ya nos habíamos cambiado de casa y el cuarto oscuro era una pieza especial …jamás podré olvidarlo.

Años mas tarde decido estudiar Arte en la Universidad de Chile, mi especialidad sería Fotografía, la cual era dirigida por el profesor Bob Borowicz. Cursé mi primer año común y cuando me disponía a tomar mi especialidad, la carrera de fotografía fue cerrada. Mi desilusión fue profunda, pero tome la decisión de seguir en Arte tomando otra especialidad, esperarando a que la carrera se reabriera. Y así fue, curse la especialidad de Escultura con excelentes maestros, Francisca Cerda, Aura Castro, Matías Vial, el único e irrepetible Juan Egenau; en dibujo Luis León, Sergio Steimberg, el loco Osorio, Bororo, teóricas como Margarita Schultz, Rebeca León , Luis Advis, Luis Cecereu, y el inolvidable Adolfo Couve  . Estudiar escultura fue lo mejor que me pudo pasar, fue el paso anterior a estudiar fotografía que me permitió cultivar la disciplina , el rigor, la paciencia, moldear la  personalidad – en asuntos de modestia, de tolerancia, de reconocer que lo tuyo no es lo que estas estudiando (escultura) pero que en el arte todas las disciplinas se entrelazan y fluyen hacia un mismo fin. De hecho esos 5 años fueron la antesala perfecta para estudiar aquello que me era tan natural y tan propio: la fotografía, sin eso tal vez el resultado no sería el mismo. La escultura me ha seguido hasta el día de hoy y se puede apreciar claramente en mis imágenes y en como me “paro” en la toma fotográfica.

Estudiar Arte es claramente un privilegio, privilegio que debería hacerse extensivo a todos, mediante la enseñanza básica y media en nuestros colegios, de allí un llamado a nuestra educación. Yo me siento una privilegiada.

Luego de haber egresado de Escultura, me di un año para mi y mi hija recién nacida. En el año 1984, se reabre la carrera de fotografía en la Universidad y decido retomar los estudios; la carrera la impartía la profesora Sonia Lopez .

Los años que vienen son de profundo estudio y experiencia. Si tuviese que especificar algunos puntos como referentes importantes, seria el estudio de Iluminación con el profesor Alfredo Rates, la rigurosidad en el revelado a color y las ampliaciones con mi profesora Sonia Lopez, la fotografia experimental, en fotograma y fotomontaje, las Fotografías Murales, las cuales ya venia haciendo con mi padre desde pequeña…de allí el gusto que tengo hasta ahora por el gran formato.

La influencia de los fotógrafos americanos como Ansel Adams , Edward Weston,me llevaron a un estudio acabado del “sistemas de zonas” y la  carta gris. Practique la toma con maquinas de gran formato, la espectacular Linhof y la incomparable Rolleyflex, SL66. Salí a realizar tomas de paisaje en blanco y negro, con el uso de filtros amarillo y rojo para acentuar contrastes y fuerza dramática en nubes y cielos en general; y por supuesto experimenté uno de los puntos mas importantes de este movimiento: la profundidad de campo, que se logra a través de diafragmas pequeños como son el f22 o el f64. Con Andreas Feininger, me empape de las tomas con lentes Tele Objetivos y sus impresionantes fotos desde el muelle hacia Manhattan. Otro grande fue Cartier Bresson, fotógrafo Francés, que abre en la historia de la fotografía una ventana hacia el reportero grafico a través del “momento fugaz”.

Dentro del estudio de la fotografía experimental descubrí  a  Jerry Uelsmann,  sus sugerentes fotomontajes me llevaron a forjar imágenes que sólo podían realizarse a través de esta técnica.  Mediante el trabajo en el laboratorio logre controlar el manejo de varios negativos en una sola ampliación, en esta técnica nada podía quedar al azar, cada vez era mas rigurosa y exigente , había que repetir una y otra vez la ampliación hasta llegar a la deseada.

Textualmente Jerry Uelsmann nos señala:

“…Trato de comenzar a trabajar sin ninguna idea preconcebida. Cada “clic” del obturador es señal de involucrar emociones e imágenes que conllevan la posibilidad de establecer una mayor compenetración con algún aspecto esencial del sujeto y de mis sentimientos hacia él, tanto conscientes como preconscientes.

Mis hojas de contacto se vuelven entonces una especie de diario visual de todas las cosas que he visto y experimentado con mi cámara. Contienen las semillas a partir de las cuales crecen mis imágenes.

Antes de entrar al cuarto oscuro, examino estas hojas y medito sobre ellas, en busca de yuxtaposiciones frescas e innovadoras que expandan las posibilidades del tema inicial. En el fondo, lo que espero es maravillarme yo…”

En los años que vinieron comenzó mi carrera creativa comprometida con la fotografía.

Exposiciones fotográficas se sucedieron una tras otra a finales de los ochenta hasta principio del 2000. Expuse en su mayoría fotografías en blanco y negro de gran formato, desde 50X60 hasta murales de 2×3 mts.,todo el proceso lo realizaba en mi laboratorio y vigilaba cada uno de los pasos, me preocupaba hasta el último paso, el pegado con cola fría en los grandes bastidores de madera.

Los temas de las fotografías correspondían a  vivencias  y al deseo de dialogar en forma autentica con la fotografía, así lo expreso en esta entrevista:

En los noventa como actividad paralela, durante 10 años participé en el grupo “Imagen e Idea”. Dicho grupo se constituyo con el propósito de llevar a cabo trabajos de investigación y creación artistica. Estaba formado por artistas docentes y titulados de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, con una especialidad común, la Fotografía, pero en la práctica de otras disciplinas articuladas, tales como la Escultura, el Dibujo, la Acuarela. La Académica de la facultad de Artes de la Universidad de Chile, Dra. Margarita Schultz, como teórica y directora del grupo crea esta estructura denominándola “Seminarios para una Exposición”. Durante estos años se realizaron 5 exposiciones de fotografía, presentándose en distintos países y ciudades de nuestro país.

“Lápiz, luz y pixels” fue la primera exposición que me llevo a indagar en la imagen digital, técnica que actualmente utilizo y que me acompaña en esta nueva etapa. Fotografía digital y fotografía para mi, no son antagonistas, sino mas bien compañeras, no se contraponen, y en mi opinión, los prejuicios que existen entre lo análogo y lo digital solo contribuyen a debilitar la fotografía.

(Texto extraido de mi ponencia del ultimo seminario al que fui invitada “de lo analogo a lo digital”, el 17 de agosto 2007 en el Museo de Artes Decorativas, ver: http://lopez-parada.blogspot.com/2007/08/viernes-17-agosto-dia-del-seminario.html).

“Lo que de alguna manera quiero decir es que a mi modo de ver, la digitalización de la fotografía, al verdadero artista, no hace más que entregarle múltiples herramientas con las que le puede dar un nuevo enfoque a su obra.

¿Por qué entonces tanto miedo y tanto debate al momento de enfrentarnos con lo digital? Pues como la mayoría de las cosas en la vida esta nueva herramienta es también un arma de doble filo. Tenemos que tener presente que la fotografía en nuestra cultura ha tomado un lugar muy importante, no obstante distanciado tanto del arte como de la función evocadora (o provocadora) de recuerdos personales.

En nuestros días la fotografía se ha erguido como “EL” medio de consumo de información, creo poder decir que hasta hace poco no había nada más veraz que una fotografía para ilustrar algo. Como dice el dicho (y nada mas cierto que la cultura popular): “VER para CREER”. Y creo que es en este aspecto donde la fotografía digital pasa a ser un “enemigo”, pero no de la fotografía en si, sino del estatus de la fotografía como una forma visual intrínsecamente veraz.

Porque parafraseando a Barthes, lo que hace la foto, más allá de la exactitud con la que esta pueda retratar la realidad, es que ella se convierte en un referente con el cual podemos saber a ciencia cierta que aquello que esta siendo mostrado estuvo presente en tiempo y en espacio conjuntivamente; lo fotografiado nos señala: “he estado allí”.

Es esta certeza de que lo fotografiado tiene un referente real lo que convierte a la fotografía en un lenguaje: es la forma como hablamos de la realidad, de lo real… entonces lo digital se nos muestra como un meta-lenguaje, es la lectura de una lectura, por lo tanto el referente real se pierde, lo que queda fotografiado no es lo que ES.

La fotografía esta una doble crisis ontológica: por un lado, al dejar de ser una huella del mundo, la fotografía entra en aprietos pues se tiene que redefinir a sí misma: Si la fotografía es una imagen, es por lo tanto una impronta de la realidad, en ella algo es re-presentado. Gran parte de lo que es la identidad de la fotografía (sobre todo como medio informativo) es esta aprehensión de la realidad. Con la fotografía digital esto deja de ser así. ¿Dejara la fotografía de ser tan importante para el consumo de información? ¿Qué podrá sustituirla? O el cambio tendrá que ser mayor y ya nada volverá a ser una buena fuente de información ¿Será entonces la información aun un poder dentro de la sociedad?…

Por otro lado la crisis ontológica se desarrolla a su vez en el campo del ser. Si leemos la fotografía digital como un metalenguaje podemos decir que en este momento la fotografía esta pasando a ser la representación de la representación de la verdad. Platón, toca este tema en especial en la Alegoría de la Caverna. En esta se nos plantea el tema del original y de la copia. En su alegoría nos muestra los grados del ser ejemplificados en representaciones cada vez más difusas de lo real; el hombre puede ver tan solo las imágenes reflejadas por el fuego de objetos que son copias de la realidad.

Tanto en la antigua Grecia como en nuestros tiempos la interrogante sigue siendo la misma ¿Cómo poder distinguir la realidad del simulacro? ¿Qué hacer para no abandonar la elocuencia de la verdad?…

Y solamente cuando hemos accedido a la pregunta sobre el ser, la pregunta por la disputa entre análogo y digital puede ver cierta “luz”.

¿Cuál es para MI el valor esencial de la imagen fotográfica?

1.-  Es una impresión veraz de lo ocurrido, lejano a toda subjetividad? ¿Es tan solo información estática?

O

2.-Es un proceso netamente creativo que involucra a un sujeto (editor) que ocupa el medio para transmitir algo…

Es quizás, porque en mi caso la fotografía ha sido siempre un trascender, mediante la comunicación de un sentimiento a un espectador, que el desplazamiento de lo análogo a lo digital ha sido tan sutil, dejando de lado algunos aprietos con los  aspectos técnicos característicos de cualquier cambio técnico. Para mi lo intrínseco de la fotografía no lo da el soporte que se utilice para realizarla, sino la intención con la cual esta se realice… todo recae, una vez mas, en el proceso creativo como medio para un fin.”

Maria Paz Mellado Diaz

Galería Armando Mellado Campi